Vigilia periodística quindiana por la memoria de sus colegas asesinados

Ni siquiera la fuerte lluvia que azotó la capital del departamento del Quindío al finalizar la tarde, pudo acallar el sentido homenaje que algunos integrantes del gremio de periodistas de Armenia, hicieron a los colegas ecuatorianos asesinados por una disidencia de las Farc, liderada por alias “Guacho”, por quien el gobierno colombiano ofreció una recompensa de $400 millones, a quien informe el paradero del terrorista y narcotraficante que dio la orden de fusilar a los comunicadores después de estar secuestrados varias semanas.

Los periodistas y su conductor del diario El Comercio del país vecino fueron plagiados el pasado 26 de marzo cuando investigaban una historia sobre la violencia en la frontera colombo-ecuatoriana y en las últimas horas el gobierno del Ecuador confirmó su deceso, después de que se verificaran los hechos, los que se demoraron varios días en establecer ambos gobiernos.

La tragedia representa un duro golpe para Juan Manuel Santos ad portas del final de su mandato. Es una muestra evidente del coletazo del conflicto que persiste en el país y de la falta de libertad de expresión al que son sometidos los profesionales de los medios a diario.

Para Juan Pablo Díaz, corresponsal del Canal Caracol en el Quindío, “el homenaje se trató de un llamado voluntario y solidario a expresar que la vida se respeta y que los colegas ecuatorianos murieron cuando iban en busca de la verdad.  Y en las guerras, la verdad es una de las principales víctimas”.

Con velas y una oración por parte de uno de los sacerdotes de la Catedral La Inmaculada, el grupo de periodistas locales demostraron una vez más la solidaridad de un gremio que cada vez sufre más las consecuencias de una sociedad en declive, con más de 65 colegas muertos en todo el mundo durante el último año, según cifras de Reporteros Sin Fronteras (RSF).

El del Quindío es un homenaje más que se le rinde a nivel nacional e internacional a estas tres víctimas de una guerra que nunca pelearon. Su única arma era la pluma y las historias que plasmaban para que el público ecuatoriano conociera la verdad del enorme problema que sufre el denominado postconflicto.

Vigilia periodística quindiana por la memoria de sus colegas asesinados

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