Uniquindío, concentrada  en la “Tercera Misión”

A partir de la ley 30 de 1992 la educación en Colombia quedó instaurada como un servicio público, que además exhorta a las universidades a subsistir con recursos propios para mantener los altos estándares académicos de cada institución que el Estado espera pueda ofrecer a todos los colombianos.

A raíz de ello, surgió una nueva misión en la educación superior, una más, fuera de formar e investigar, otra que le permitirá seguir ofreciendo sus servicios a toda la sociedad.

La puesta en escena de la “Tercera Misión” tomó aproximadamente 10 años. El concepto de “universidad emprendedora” que cobija dicha misión provino de Clark en el año de 1998, mientras la división de las actividades de la tercera misión en tres ejes fundamentales (innovación, emprendimiento y compromiso social) para su conceptualización estuvo de la mano de Bueno y Casiani en el 2007, por tanto, sus orígenes están estrechamente ligados con la globalización. Es por ello, que en los años noventa la Unesco recomendó a las instituciones de educación superior (IES) que incorporaran nuevas actividades a su “deber ser”, esto con el fin de mejorar la calidad y la pertinencia de la trasmisión de conocimientos para el incremento de la competitividad de una región o país.

Por su parte, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (Ocde) en el año 2007 indicó que las IES tienen un papel muy importante dentro del desarrollo económico, social y cultural en los países, por tanto, recomendaba mayor vinculación con las empresas y fortalecer los procesos de formación de futuros profesionales para que puedan enfrentarse al mundo globalizado.

En Colombia, convertirse en una universidad con Tercera Misión es complemente voluntario, y debido ello, ha dado como resultado que el 30% de las instituciones de educación superior del País le estén apostando a una educación que busque por medio de la innovación proyectos de emprendimiento que contribuyan a nivel social.

La U del Quindío promueve esa tendencia

Una muestra de ello es la Universidad del Quindío la cual inició en el año 2016 su camino a la Tercera Misión, así lo confirmó el Vicerrector de extensión y desarrollo social de la Universidad del Quindío, Luis Fernando Polanía: “el tema de la innovación debe permear a toda la institución y todas las áreas del conocimiento como tal.

A través de la transferencia del conocimiento, el emprendimiento y la innovación se genere una utilidad social y económica”.

No obstante, la Tercera Misión tiene sus detractores al considerarla un modelo que apunta a la comercialización de la educación.

“A veces, nos han criticado que nosotros desde la vicerrectoría estamos tratando de comercializar el conocimiento; no, nosotros realmente lo que tratamos es de generar utilidades sociales y/o económicas”, expresó el vicerrector Polanía.

Además agregó que “la universidad de primera misión se enfocaba en la formación, y eso se sigue haciendo; la universidad de segunda misión estaba enfocada en la investigación, y se continúa con ello; nosotros queremos ahora es entrar, y lo dice la misma ley 30, a articular los tres ejes misionales de la educación superior que son la formación, la investigación y la extensión”.

Saliendo a mostrar de esta manera, hace cuatros años la Universidad del Quindío le apuesta a la extensión y el desarrollo social como herramienta capaz de cumplir con la Tercera Misión.

Si bien, no todas las universidades públicas y privadas han agregado a su sistema administrativo el concepto de extensión, Luis Fernando Polania afirma que ha generado bueno resultados en la institución.

“Nosotros por medio de extensión hemos hecho el primer manual de túneles para Colombia, por medio del concepto de tercera misión estuvimos en el mes de marzo en Paris (Francia) en el evento “Hello Tomorrow” presentando una innovación, que entre 4.500 ideas del mundo quedó inicialmente entre las primeras 500 y luego quedamos entre las 100 primeras, y eso nos permitió tener con el profesor Jhon Jairo Pria, que es el investigador principal, un stand en Paris mostrando a la Universidad del Quindío y la investigación que llevamos al mundo”.

Incentivo a la investigación Hasta el momento, la adopción de la Tercera Misión revela que es una articulación estratégica de las dos primeras misiones de las universidades; en otras palabras, sin la formación y la investigación no sería posible el emprendimiento para generar proyectos innovadores al servicio de la sociedad. Por lo tanto, las reglas en el campo de juego de la investigación dentro de las universidades también debían cambiar.

En este panorama, los investigadores tienen una mayor participación económica que antes, en donde las universidades se quedaban con el 100% de los derechos de propiedad comercial de las investigaciones bajo argumentos institucionales y de prestación del espacio de investigación, ahora, al menos en la Universidad del Quindío, existe un estatuto de propiedad intelectual que busca impactar y comercializar con la investigación a través de la vinculación porcentual del derecho comercial de la investigación de un 25% para el investigador, 15% para el laboratorio y 60% para la universidad, eso en caso de que no hayan alianzas con otros inversionistas.

Estamos hablando que una educación de tercera misión es capaz de extender el conocimiento que se imparte dentro de las aulas de clase de las instituciones educativas en un escenario que incremente los niveles de competitividad de la región por medio de proyectos de impacto empresarial.

Es importante resaltar que, como lo sostiene el economista Michael Porter, “a un país lo hace competitivo el desempeño de las empresas que conforman su aparato productivo” , por tanto, no es correcto decir que un país es competitivo, se debería decir, en ese orden de ideas, que las empresas hacen competitivo un país y, debido a ello, algunas IES le están apostando a convertirse en “universidades emprendedoras” para contribuir al país a nivel social y/o económico.

Solo el tiempo dirá si estos esfuerzos adicionales de la educación superior colombiana contribuirán o no a mejorar la competitividad, a formar mejores profesionales y a incentivar la investigación como una herramienta que ayude a las comunidades en donde se realizan.

Es pronto para decir cualquier cosa, pero no tarde para que se conozca desde ya que los caminos de la educación universitaria en Colombia está apuntando a un nuevo estilo de formación profesional.

Uniquindío, concentrada en la “Tercera Misión”

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