Un quindiano lidera el sueño de “vivir en la luna”

Julián Andrés Ocampo Salazar, es el arquitecto quindiano que está liderando el equipo de diseño, del proyecto Olympus, que busca construir el primer hábitat permanente de la humanidad, fuera del planeta Tierra.

El proyecto es una asociación entre la NASA y las empresas BIG-Bjarke Ingels Group, Search arquitectos y ICON, compañía que trabaja en el desarrollo de tecnologías de automatización para la construcción, ellos han desarrollado una impresora en 3d que permite imprimir casas y estructuras grandes.

“En el 2009 se descubrieron depósitos de agua en el polo norte y en el polo sur de la Luna, esta agua puede ser dividida en sus elementos básicos y estos podrían ser utilizado como combustible para que los cohetes puedan explorar más allá, en el universo” aseguró Ocampo en el Café de la mañana de Los Juanes Radio.

La superficie de la luna se convierte no solo en una destinación para exploración científica, sino que también en un punto de despegue, en el que se puede ir más allá.

La gravedad en la Luna, es un sexto de la gravedad en la Tierra, entonces se necesita un sexto del combustible para poder despegar, esto hace que los cohetes tengan un mayor alcance.

Además los cambios de temperatura pueden ir desde los 127 grados centígrados, durante el día lunar, a -270 grados en la noche, “porque en la luna no hay atmósfera, o sea, no hay una presión atmosférica, está en el vacío total», manifestó Ocampo Salazar.

El arquitecto también explicó que un día en la Luna, representa 30 días en la Tierra, y los cambios de temperatura pasan en este calendario. Hay dos o tres días en la Luna que son aceptables al ser humano, y es en el amanecer y el atardecer donde se presentan estas temperaturas, de resto, es casi que imposible sobrevivir allí.

En el diseño que se han planteado desde la Nasa y las empresas asociadas, el grosor de los muros deberán ser de aproximadamente dos metros de ancho, para poder reducir el nivel de radiación, que en la Luna, es 100 veces más que en la superficie de la tierra, además este grosor de los muros estabilizarían la temperatura interior, en menos 27 grados centígrados. Así mismo se pondría sistemas de calefacción para aclimatar el interior del diseño”.

Además, explicó que los primeros estudios de suelos que se hicieron en la luna, empezaron con las misiones de Apolo. Igualmente se realizan estudios de temperatura y de eventos sísmicos, porque en la Luna también hay terremotos, que normalmente pueden ser más prolongados a comparación de los temblores de la Tierra, pero con menos profundidad e intensidad. Basados en estos datos se ha ido desarrollando el diseño.

Este es un proyecto que está alineado con otro de la Nasa, llamado Artemisa, que en la mitología griega significa, hermana de Apolo, éste pretende que los humanos vuelvan a la Luna, para expandirse, hasta el planeta Marte y más allá.

En el 2024 se estaría iniciando la evaluación sobre suelo lunar, para la construcción de la iniciativa.

Un quindiano lidera el sueño de “vivir en la luna”

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