“Traje tipo sastre” para la Defensoría  del Pueblo: se abre la Caja de Pandora

Si usted es filósofo, licenciado en lenguas modernas o también muertas, teólogo, profesor de religión, literato, bibliotecólogo, lingüista, sociólogo, antropólogo, maestro de geografía, historiador, arqueólogo, politólogo, periodista, comunicador social, publicista, mercadólogo, administrador de empresas, administrador financiero, trabajador social, epistemólogo, psicólogo, filólogo, deportólogo o licenciado en educación física, podría aplicar para uno de los cargos más apetecidos a nivel regional.

Pero si su perfil no encaja, otros colombianos podrían tener más oportunidades. Veamos.

Los profesionales en ingeniería acuícula, ingeniería aeronáutica, ingeniería agrícola, agroindustrial, agronómica, ambiental, biomédica, civil, comercial, de alimentos y afines, de diseño de producto, de minas, de petróleos, de procesos, producción, de sistemas, de software, telecomunicaciones, eléctrico, financiero, forestal, industrial, mecánico, mecatrónico, multimedia, químico, textil o topógrafos, entre otros 200 perfiles más, también tendrían igualmente opciones.

Hasta allí lo fácil, pero lo casi imposible es tener la bendición de un Representante a la Cámara: Solamente 32 colombianos entre otros millones de ciudadanos con esas profesiones, serán los privilegiados.

Esa es la mejor descripción para explicar lo que pasó en la Defensoría del Pueblo, una de las entidades que hace parte del Ministerio Público en el país. Es el organismo, que por principio legal defiende los derechos humanos de todos los ciudadanos de esta nación.

Así parezca una exageración, esa es la puerta siniestra que abrió Carlos Alfonso Negret Mosquera, titular de la entidad a nivel nacional, para que todos los políticos de Colombia con poder encajen a sus “mimados” localmente en la dirección la Defensoría del Pueblo en los departamentos del país, así no sepan ni pio de derechos fundamentales.

Hasta diciembre pasado para ocupar ese cargo se exigía tener una profesión afín a la función a desempeñar: defensor de derechos humanos, que por lógica era abogado especializado, con seis años de experiencia, pero hoy por obra y gracia de un acto administrativo, unas 300 profesiones más están aptas, lo que tiene con los pelos de punta a todos los defensores públicos y de paso a los líderes sociales, organizaciones de víctimas del conflicto y a la sociedad civil en general.

Así fue la “mutación” jurídica

LOS JUANES se dio a la tarea de investigar en la capital del país el “bandazo” legal. Y esto le contaron fuentes cercanos a ese organismo de control.

Mediante resolución 065 de 2014, la Defensoría del Pueblo expidió el manual de funciones actualizado, conforme a la reforma que se realizó con el decreto 025 del mismo año.

En ese momento los requisitos para ser defensor regional eran título profesional y tarjeta profesional en derecho, título de posgrado en derecho, ciencia política, derechos humanos derecho penal o en áreas afines a las funciones a desempeñar y seis años de experiencia profesional relacionada con las funciones a desempeñar. Algo más que lógico.

En diciembre pasado, en menos de tres semanas, se hicieron dos curiosas reformas a los estatutos para ajustar los requisitos; el 3 de diciembre del 2016 se expidió la resolución 1488 mediante la cual se reformó el manual de funciones. Posteriormente se adoptó un nuevo manual ya unificado, expedido el 27 de diciembre del año 2018, el que cambió los diametralmente los requisitos.

En la resolución del 3 de diciembre se indicó que el defensor regional debía tener título profesional en áreas afines a las funciones a desempeñar y matrícula o tarjeta profesional en los casos requeridos por la ley, con una experiencia de 5 años profesional docente relacionada con las funciones a desempeñar.

Por su parte, el manual ya unificado, el del 27 de diciembre  modificó todo. Ahora los requisitos son: título profesional en derecho ciencias sociales o humanas, ingenierías economía administración contaduría pública y afines, ciencias de la educación o en áreas del conocimiento y núcleos básicos de conocimiento relacionado con las funciones a desempeñar y matrícula o tarjeta profesional en los pasos requeridos por la ley y título de posgrado en áreas relacionadas con las funciones a desempeñar y la experiencia se bajó de 6 años a 5 años profesional o docente relacionada con las funciones a cumplir.

¿Por qué?

El cargo de Defensor Nacional del Pueblo es elegido por la Cámara de Representantes en pleno. Para nadie es un secreto que Negret fue elegido en agosto de 2016 en el puesto, en representación del Partido de la U, y la presión era tanta, que los debates de control político lo tenían muy desgastado en el Congreso de la República.

“El malestar era enorme”, dijo una fuente en la capital del país a LOS JUANES. Para bajarle la presión y de paso, congraciarse con sus electores, abrió de tal forma el abanico para que por fin, la posibilidad de que no solamente los abogados especialistas en derechos humanos se postularan para el cargo, una clase de profesionales muy selecta, y mejor hubiesen muchas más “opciones” para sus aliados en el legislativo.

Y en el Quindío…

Con la salida de Piedad Correal Rubiano, considerada la decana de los Defensores del Pueblo a nivel regional, con más de 20 años en el cargo, se tejieron toda suerte de especulaciones sobre su sucesor.

Piedad Correal Rubiano dejó un punto muy alto en la Defensoría Regional del Pueblo del Quindío

Pero claro, esperaron unas semanas atrás, cuando el Representante a la Cámara Luciano Grisales Londoño envió a la capital del país la hoja de vida de una de sus indiscutibles fichas: Luisa Fernanda León Betancourth, ex sub secretaria de Desarrollo Económico de la actual administración, una de las ternadas para la alcaldía en representación de su jefe político, y quien a pesar de ser ratificada por Oscar Castellanos Tabares, siguió con su accionar político a nombre también del controvertido senador liberal Julián Bedoya. La León fue su gerente de campaña en el Quindío en la pasada campaña al congreso, en una pausa burocrática que hizo en su cargo en la alcaldía. Apenas ganó su pupilo, Grisales al mejor estilo de puerta giratoria, ordenó su reintegro al puesto.

Incluso después de ser ratificada en su cargo de subsecretaria de Desarrollo Económico, Luisa León siguió con sus contactos políticos, a través de sus jefes: Luciano Grisales y Julián Bedoya.

Ella renunció irrevocablemente en diciembre reciente y a través de una estrategia mediática, salió a hablar de su ex jefe el alcalde, con lo que evidentemente cumplió su tarea política para distanciar aún más el maltrecho liberalismo en el Quindío.

Ante el anuncio del nombramiento de Luisa León como Defensora Regional del Pueblo del Quindío, quien es administradora de negocios internacionales egresada de la universidad Eafit de Medellín, con especialización en gerencia de la universidad Pontificia Bolivariana, sin ninguna experiencia en el área de desempeño (Defensora de Derechos Humanos), varias organizaciones de la sociedad civil organizada protestaron, por ser una evidente cuota política de Luciano Grisales, sin ningún conocimiento en la materia que tendrá que enfrentar, como jefe local de un organismo de control.

Y es que escudriñando la hoja de vida de esta profesional, además de las propias declaraciones entregadas a LOS JUANES, previo a la definición de la terna para la alcaldía, decisión que no le favoreció, ella misma dijo:

“He desempeñado varios cargos. Directora de Turismo en la gobernación de Antioquia, durante parte del periodo de Luis Alfredo Ramos como gobernador. Posteriormente, ejercí como directora de la Corporación de Cultura y Turismo de Armenia, aspiré al concejo municipal en las pasadas elecciones y desde el año 2015 he sido subsecretaria de Desarrollo Económico del Municipio de Armenia. En el sector privado he tenido la oportunidad de apoyar y dirigir proyectos de desarrollo en el gremio hotelero, gastronómico y deportivo”, dijo.

En otras palabras, Luisa León puede ser una gran profesional en las disciplinas para las que se preparó académicamente. Pero lo único cierto es que la nueva Defensora Regional del Pueblo del Quindío es una experta en turismo y cultura, pero poco o nada de derechos humanos.

 

“Traje tipo sastre” para la Defensoría del Pueblo: se abre la Caja de Pandora

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