Pulso entre funcionarios y empresarios de Terpel por contaminación del agua de Armenia

 

 

Dentro del marco de la grave situación que se generó por la suspensión del servicio de agua en toda la ciudad por casi 40 horas, que ya se solucionó afortunadamente, LOS JUANES se enteraron de varios aspectos inéditos, ya no de la contingencia, sino de las causas del problema. Algo así como un detrás de cámaras, porque lo cierto es que con semejante problema es necesario establecer qué fue lo que pasó y si hay responsables por negligencia o fue un simple accidente que no se podía prever.

Definitivamente la cercanía de la estación de servicio de Oro Negro a los tubos de alimentación de agua cruda de EPA van en contra de toda lógica. Son dos aspectos que no pueden convivir, porque tarde o temprano iba a ocurrir lo que efectivamente sucedió.

La gente cree que si la “bomba” de gasolina está tan lejos (cerca de 1 km) por qué la involucran, lo que sucede es que precisamente a solo metros, por esa zona pasan los tubos madre de agua cruda que surten del preciado líquido la principal planta de agua en donde se potabiliza el agua del acueducto de Armenia.

La razón: la falta de un sistema se sellamiento que impida la contaminación del agua, ante una eventualidad, porque el bien común prima por encima del negocio.

Inicialmente se rumoró que el agua tenía un fuerte olor a combustible. Con el paso de las horas eso no solamente se confirmó técnicamente, sino que era necesario comprobar de dónde venía tal contaminación, porque ya había sucedido un incidente semanas atrás, por eso los técnicos se concentraron allí.

Pero para comenzar a intervenir era necesario que los empresarios autorizaran el ingreso de los expertos y era imposible explorar abiertamente en un complejo que guarda miles de galones de gasolina y Acpm debajo del piso.

El alcalde inspeccionó personalmente la crisis hasta la madrugada

Esa reunión se cumplió ayer en la tarde-noche, entre el alcalde Óscar Castellanos, el gerente de EPA Gonzalo García, técnicos de la empresa con ejecutivos de Terpel y los propietarios de la estación de servicio Oro Negro. Se conoció que hubo crispación por las posiciones encontradas de ambos lados.

No cayó muy bien que los empresarios defendieran en forma vehemente que ellos nada tenían que ver con el lío que tenía postrada la ciudad. Que lo iban a revisar y analizar, pero con tremendo problema casi de orden público, el tiempo no daba para estudios. En otras palabras, con el problema encima y negando cualquier responsabilidad, se aclara que nada que ver con negligencia sino por algún tipo de accidente, como al parecer sucedió.

Se comprobó finalmente que las raíces de un árbol habrían causado el rompimiento de un tubo principal, por el que se estaban filtrando los gases de la estación, una reacción química más que lógica por la cercanía de ambas infraestructuras, que se repite, no pueden convivir de ninguna manera.

Los 16 mil galones

La piedra en el zapato se generó durante la reunión con los funcionarios municipales, porque obviamente los empresarios a toda costa no estaban dispuestos a perder dinero (16 mil galones de combustible) que se encontraban en sus tanques. “Que tocaba esperar que se vendieran”, dijeron.

Las fuentes indicaron que la posición del alcalde y el gerente de EPA fue contundente, “porque a pesar de ser dos personas muy calmadas les dejaron claro a los comerciantes que por encima de sus intereses económicos estaban los de los armenios y que era una obligación proporcionar las condiciones idóneas para que los técnicos de EPA pudieran trabajar en los ductos de la estación para reparar las filtraciones en los tubos de agua cruda que alimentan la planta, obviamente en condiciones de seguridad”, indicó el informante.

Finalmente accedieron a desocupar los tanques, una acción que le daba la garantía a los ingenieros de EPA, para una actuación en donde primara su seguridad humana.

El desenlace es evidente. La autoridad ambiental (la Corporación Autónoma Regional del Quindío), quien sí tiene la potestad de inspección, vigilancia y control, además la capacidad sancionatoria, ordenó cerrar inmediatamente la estación hasta nueva orden, como era más que lógico.

Pulso entre funcionarios y empresarios de Terpel por contaminación del agua de Armenia

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