Propongo al Chapulín Colorado como Defensor del Pueblo en el Quindío

 Por: Juan Diego Lozano Jaramillo

Lo que viene ocurriendo en el interior de la Defensoría del Pueblo Regional Quindío, es algo realmente preocupante. La tensión laboral es evidente por la falta de autoridad de la titular de ese despacho, Luisa León, cuyo nombramiento causó mucha polémica en su momento.

El temor de quienes protestaron por esa designación se hizo efectivo: las condiciones de trabajo en la Defensoría del Pueblo no son las adecuadas, todo por cuenta de la politiquería que tanto daño le ha hecho a este país. Es lo mas parecido a una olla a presión con la válvula obstruida; los comentarios en los corrillos de la entidad son constantes ante la falta de liderazgo y conocimiento de la señora Defensora, quien actúa con algo de soberbia argumentando que, “ella tiene el respaldo del Defensor Nacional y que eso para ella es lo más importante”.

Hace varios días vengo dialogando con algunos funcionarios que me han pedido reserva de su identidad por obvias razones, pero que están muy inquietos por lo que sucede en el interior de la Defensoría. El clima laboral no es el mejor, y pareciera más una Unidad de Salud Mental que una institución especializada en defender los derechos humanos.

Adicionalmente, hay que anotar que, en varios escenarios administrativos y ciudadanos coinciden en afirmar que la Defensoría del Pueblo en el Quindío ha perdido ese rol protagónico que le caracterizaba cuando estaba Piedad Correal Rubiano. De hecho, me comentan con extrañeza que es evidente la ausencia de la funcionaria en los comités de verificación de las acciones populares, donde siempre ha estado la Defensoría y que son ordenados por Jueces o el Tribunal Administrativo.

De igual manera a instancias de los comités de seguimiento electoral, me han informado que el papel de la Defensora no es igual al de su antecesora, quien se ponía la camiseta y asistía a esos encuentros.

También me informaron que algunos jueces están molestos porque a pesar de las peticiones de apoderados de víctimas para niños, niñas y adolescentes, no se ha actuado con la diligencia que siempre ha caracterizado a la Defensoría. Definitivamente el tema es preocupante y se evidencia la falta de conocimiento técnico de varios asuntos, hecho que le podría incluso, representar un problema a la propia funcionaria porque al no tener dominio de los temas, firmando algo no adecuado o proceder de manera incorrecta. En el hospital San Juan de Dios hace poco se presentó algo así, pues las directivas del centro asistencial evidenciaron su preocupación por una comunicación de la Defensoría, que siempre procede a través de peticiones respetuosas, pero en este caso, se actuó como si fuera un juez, hecho que ha llamado la atención entre el grupo jurídico del hospital. Una extralimitación de funciones podría ser algo que enrede a la funcionaria si no se blinda jurídicamente bien.

Cuando conocimos todas las acciones que se dieron para justificar el nombramiento de la señora Luisa León, planteamos de manera constante que el problema no era personal, pues conocemos a la funcionaria en otros escenarios públicos donde se ha desempeñado de manera efectiva gracias a su perfil de Administradora de Negocios Internacionales con especialidad en turismo. Al sol de hoy, muchos no hemos logrado entender este nombramiento y por donde justificar que en la Defensoría del Pueblo del Quindío se necesitaba a una experta en turismo y no un profesional en áreas afines y especialidad en Derechos Humanos.

La falta de conocimiento de la señora León, su debilidad en el dominio del tema y la poca apropiación de los temas es evidente. Hace algunas semanas tuvimos la oportunidad de entrevistarla en el programa Los Juanes, en el marco de un foro sobre el agua en Armenia y la reacción de nuestros seguidores no se hizo esperar: los ciudadanos coincidieron en afirmar que a la Defensora se le nota la improvisación a la hora de abordar estos temas. En sus declaraciones dejó la sensación clara de no entender la diferencia entre una inspección de campo y una alerta temprana, o que, el agua es un derecho fundamental.

No es justo que le hagan esto a una joven profesional quindiana por cuenta de un “padrinazgo” político liderado por los congresistas Luciano Grisales y Julián Bedoya. Como todos recordarán, la hoy Defensora del Pueblo fue la gerente de campaña del Senador antioqueño en el Quindío, quien obtuvo un poco más de 7 mil votos en esta región y ha querido convertirse en el nuevo gamonal liberal en este territorio aprovechando la crisis de valores y liderazgo que hay en esta región.

Algunos periodistas, defensores de los derechos humanos y ciudadanos hemos estado al frente del debate desde el momento en que se reformaron los estatutos de la Defensoría para facilitar el nombramiento en este cargo a profesionales de otras áreas y sin experiencia en derechos humanos. Nos anticipamos a lo que está sucediendo y el daño se los están haciendo a Luisa León, quien vive su propio calvario por cuenta de ese ambiente tenso que se presenta en el interior de la Defensoría.

Dos funcionarios han tenido que pedir cita con el especialista producto del estrés que viven desde que la señora León llegó al cargo. Aunque no lo hacen público, seguramente por mantener su puesto en una región llena de desempleo, la mayoría de profesionales comentan que no se sienten motivados actualmente porque reconocen mucha fragilidad en quien debe liderar el grupo de trabajo. Definitivamente en la Defensoría del Pueblo del Quindío la situación es bastante compleja y está ocurriendo lo que todos temíamos.

Estamos en mora de hacerle un debate al Defensor Nacional del Pueblo Carlos Alfonso Negret Mosquera por las modificaciones estatutarias aplicadas a finales del año anterior para facilitar nombramientos como el de Luisa León. Es una acción propia de la politiquería disfrazada con el discurso de, “abrir las opciones a muchos profesionales que merecen una oportunidad”.

No hay abogado con el que uno hable y cuestione lo sucedido con la Defensoría del Pueblo. Particularmente me parece una falta de respeto con esta profesión y con quienes se forman en el área de los Derechos Humanos. De igual manera los defensores de los derechos humanos en el Quindío comentan lo mismo y ahora la justicia ordinaria estudia una demanda al nombramiento de la Defensora.

Los padrinos políticos de Luisa León debieron tener mas tacto y no exponerla de esta manea; no entiendo por qué no buscaron otro cargo que se acomodara más a su perfil y no someterla a este ambiente de tensión. Por ayudarla, la pueden terminar enredando.

No quisiera estar en sus zapatos, pues debe ser bien complejo dirigir un grupo donde nadie le cree a uno. Orientar sin el ejemplo es algo demasiado complejo y eso es lo que viene sucediendo actualmente en la Defensoría del Pueblo del Quindío.

¡Oh! Y ahora ¿quién podrá defendernos?

Propongo al Chapulín Colorado como Defensor del Pueblo en el Quindío

LOS JUANES |