“Pensamos más en el futuro del país que en los frijoles de la mamá”, estudiantes

La protesta estudiantil que se adelanta en todo el país tuvo un “ingrediente” especial en el Quindío, donde algunos alumnos no “comieron” de nada y se dieron un “banquete” mediático al liderar una huelga de hambre orientada a generar un espacio para sentarse en la mesa, no a comer sino a dialogar con las directivas de la Universidad.

Tras una reunión con el rector de la universidad del Quindío, José Fernando Echeverry, los alumnos llegaron a un acuerdo de garantías para la protesta,

que llegó como un “bocado saciador” al voraz apetito aguantado por cuatro días.

Y es que “el aguante” duró hasta el viernes último a las 5:00 de la tarde, cuando cinco jóvenes, de los 14 que empezaron el ¡No! a la comida, lograron uno de los objetivos: el libre derecho a la movilización, tal como lo expresó Carlos Astudillo, representante del alumnado, y Alejandro Ortiz, participante de la huelga de hambre.

“La universidad decidió dar clases por fuera de las instalaciones del alma mater y en el caso particular de los estudiantes de la facultad de Ciencias de la Salud no podían estar protestando, porque si no iban a las prácticas en hospitales y clínicas perdían sus materias, pero tras el diálogo las directivas de la Universidad se comprometieron en que no habría repercusiones académicas en contra de quienes han estado en el movimiento”.

Este compromiso fue fundamental para que los estudiantes levantaran la huelga de hambre y regresaran a sus casas, “con siete kilos menos” como lo contó a Los Juanes Alejandro Ortíz.

“Tras el levantamiento de la huelga de hambre los médicos nos indicaron que debíamos comer alimentos fáciles de digerir, sopitas y cosas así”, aseguró el líder estudiantil, al recordar que algunos de sus compañeros empezaron a enfermarse por cuenta de la huelga de hambre, razón por la cual tuvieron que suspender la actividad. “Cuestiones de salud y no de fuerza en la lucha”. 

Así fue el día a día del ¡No! a la comida

“Sin importar el frío o el hambre resistiremos por una mejor educación superior”, fue el sentir de 14 estudiantes de la universidad del Quindío que hicieron paro a la ingesta de alimentos como presión al gobierno nacional y departamental para garantizar mejores condiciones en la universidad pública.

“Todos somos uno solo, por eso hablamos no uno por uno sino que es el sentir colectivo. Nos gusta la comida de mar, fríjoles, el levantarse en la mañana y desayunar, pero sabemos que todo es mental. Por recomendaciones médicas bebimos suero y con eso resistimos por una mejor educación superior”, manifestaron los jóvenes estudiantes.

“Comer es uno de los placeres de la vida pero tener una educación de calidad también lo es, y con nuestro día a día de lucha lo lograremos”, añadieron. 

Así aguantaron

 “Estábamos acampando en inmediaciones al bloque administrativo, después nos sentábamos en la mesa de protesta, enviábamos mensajes de apoyo a otros estudiantes por redes sociales, leímos, escuchábamos música y nos acostámos para despistar el hambre”, contaron los alumnos a Los Juanes.

“¡Lucharemos hasta que la educación sea de calidad, con más recursos económicos y que a nivel nacional todos los jóvenes puedan acceder a ella!”, agregaron.

Daniel Lópera Gallego, Joshua Sebastián Cárdenas Carrero, Daniel Felipe Vélez Guzmán, Jenny Fernanda Alpala Chapi, Freddyrley Solorza Tabárez, Jhonatan Ramírez, Sara Lucía González Figueroa, Elizabeth López Cruz, Wilson Alejandro Hincapié Ortíz, Laura Marcela Ortíz Fernández, David Esteban Artunduaga, Juan Felipe Magroñero, Fabián Ñuste Guapacha, y Manuel Alejandro Jaramillo, fueron los jóvenes que realizaron la huelga de hambre.

Por su parte, María Victoria Salazar, coordinadora del Centro de Salud de la facultad de Ciencias de la Salud de la universidad del Quindío, junto a su equipo de trabajo, hizo un seguimiento cada tres horas a los muchachos para saber su estado de salud con exámenes a signos vitales, tensión y azúcar.

“Una persona puede durar con hidratación el tiempo que el cuerpo le dé, no podemos decir que vayan a derivar en problemas de salud por su ayuno pero sí estábamos pendientes que ante cualquier mínimo síntoma de descompensación fueran trasladados a urgencias del hospital San Juan de Dios”, expresó la galena.

“Lo que percibimos es que son jóvenes muy fuertes, resistieron a las inclemencias del clima  y a pesar de que algunos tuvieron gripa aguantaron”, concluyó.

“Pensamos más en el futuro del país que en los frijoles de la mamá”, estudiantes

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