Menores de edad en el Quindío protagonizan en mayor proporción casos de violencia

 

En la socialización de resultados del observatorio de conflictos sociales y urbanos realizado por la Universidad Alexander Von Humboldt, los investigadores coinciden en que las mayores alteraciones de convivencia en Armenia son el homicidio, la violencia intrafamiliar y la violencia interpersonal.

A partir de un trabajo interdisciplinario, el politólogo de la Universidad de los Andes, Rodrigo Jaramillo Uribe y el antropólogo de la Universidad Nacional, Álvaro Alfonso Fernández Gallego, tomaron como fuente principal al Instituto Nacional de Medicina Legal, la Policía Nacional, entrevistas y la prensa.

“Es el instituto de Medicina legal es la institución que entrega el reporte más completo en el país; hace la necropsia y da cuenta las causas reales de la muerte, ellos son las fuentes más precisa y preciosa para nosotros. También tomamos como fuente a la policía y de paso rastreamos a la prensa en el día a día, y descubrimos que la prensa se aproxima al homicidio entre un 80% y 90%, pero frente a las otras violencias son invisibles” puntualizó el antropólogo Álvaro Fernández.

Con base en la información recolectada, el estudio se enfocó en el análisis del conflicto social y urbano de Armenia, sustentado en datos estadísticos desde el 2013 al 2018, tuvo como resultado que los factores que más afectan la convivencia en la ciudad son el homicidio, la violencia intrafamiliar y la violencia interpersonal.

El politólogo Rodrigo Jaramillo señalo que, “el trabajo va más allá de un análisis estadístico, busca dilucidar, entender y comprender cómo se tramita estos problemas, cómo el conflicto tiene su correlato -que es el diálogo- y como desde la academia nace una perspectiva educativa y del conocimiento en donde es posible un cambio de patrones culturales”.

En el Quindío se tiene la creencia que los conflictos iniciaron después del terremoto del 1999, no obstante, los investigadores aseveran que no es cierto. “Hemos vuelto a reiterar conflictos de vieja data de 20 años y algunos de ellos que pusieron en evidencia el terremoto, no es cierto que éramos una sociedad sin conflicto y que el terremoto hubiera generado los conflictos, sino que quitó el velo y nos quitó el sueño de que vivíamos en un paraíso” manifestó Álvaro Fernández.

Además, agregó que, “toda la sociedad humana tiene el disenso y el conflicto como una de las fuentes de crecimiento y de cambio, entonces no nos debe extrañar eso; lo que nos debe extrañar es que, frente a una creciente violencia, la sociedad la naturalice de tal manera que pierda su capacidad de reacción, diríamos que el peor escenario de una sociedad es cuando es incapaz de reaccionar frente a la violencia, que no solo la lesiona sino que la destruyen”.

Principal zona de conflictos

El municipio de Armenia tiene 42 circuitos concretados de violencia, que el observatorio de conflictos sociales y urbanos logró identificar. “De esos los más vulnerable son un sector de 11 barrios, incluyendo asentamiento e invasiones, donde las víctimas y los victimarios son fundamentalmente gente joven, casi el 100% es por arma de fuego, es decir, son homicidios planificados y disputas territoriales estructuradas” enfatizó el antropólogo.

Adicionalmente señaló que, “la zona centro es y seguirá siendo donde se concentra y duplica la tasa de todos los demás sectores, la zona centro es la más delicada y vulnerable de la ciudad.”, según los investigadores, la presencia de los conflictos se ve favorecida por una población flotante que permite camuflar las organizaciones, para la venta de recursos ilegales y una población inestable que padece más la violencia.

Aunque, el homicidio y la violencia intrafamiliar está descendiendo, la violencia interpersonal es un problema trágico para la ciudad que va en aumento, no en vano, “hemos puntuado varias veces como la ciudad con más violencia interpersonal en el país” señaló el antropólogo.

En la investigación lograron identificar que en la ciudad se recolectan cerca de 25 mil millones de venta de estupefacientes. “El negocio es tan lucrativo que hay personas dispuestas a correr los riesgos para vincularse y manejarlos, digamos que términos de las otras violencias interpersonal es un problema de cultura, pero también tiene que ver con las estrategias de supervivencia de la gente y en territorios altamente competitivos; toda vez que el que no compite se lo traga la tierra” puntualizó Álvaro Fernández.

El estudio intenta dar con las fuentes del conflicto, con el afán de que el Estado, con base en la información, ejecute estrategias que minimicen los efectos del conflicto, por ende, la investigación intenta “evidenciar datos estadísticos y avanzar desde la academia la explicación de los fenómenos de violencia de nuestra ciudad que se extiende al resto del departamento” señaló Rodrigo Jaramillo.

La solución a esta problemática no está solo en manos del gobierno. Los investigadores aseveraron que hace falta una política de estado de largo plazo que permita ir modificando las fuentes del conflicto y en esa medida involucrando poblaciones bajo un reconocimiento, que es posible con la articulación de la academia y la voluntad política.

Menores de edad y la violencia intrafamiliar

En apariencia el dato más sorprende de la investigación sea que los conflictos que se presentan en la ciudad son protagonizados por menores de edad como es el caso de la violencia interpersonal, no obstante, lo revelador es que los problemas de violencia intrafamiliar se produzcan en parejas infantiles.

“En la violencia intrafamiliar entre un 80% y 90% la mujer es la más afectada, pero hay un hallazgo fundamental, y es que son los niños de 13 a 17 años en el departamento del Quindío, aproximadamente 140 de esas parejas infantiles, los que han reportado violencia y lo aterrador es que entre el 98% y 99% de víctimas son niñas” aseveró el antropólogo.

La violencia se replica en la gente joven, convirtiéndose en un problema social que no ha sido debidamente intervenido por el Estado, motivo por el cual, la reestructuración de la sociedad que protagonizan los conflictos debe iniciar con una lectura rigurosa de la manera como se tramita el conflicto, para atacar el problema desde la raíz.

“Debemos modificar muchas estructuras y en ese sentido vemos muy corto al Estado, no es que falten políticas públicas, es que no son suficientes. Además, hace falta sumar sectores sociales, porque es un problema que nos compete a todos, el primer responsable es el Estado y hemos encontrado políticas de estado en salud y educación, pero no políticas de estado que atraviesen todo lo que tenga que ver con las interacciones sociales fundamentalmente que por razones lógicas son conflictivas como lo son las relaciones de pareja, de familia, de trabajo, etc.” manifestó Álvaro Fernández.

Menores de edad en el Quindío protagonizan en mayor proporción casos de violencia

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