Memoria del terremoto y la reconstrucción: ¿qué faltó, cómo estamos y cómo lo vivió el Quindío?

20 años después…

El próximo viernes 25 de enero se cumplen 20 años de la tragedia que azotó sin clemencia a cinco departamentos del centro occidente del país, siendo el Quindío el más afectado de todos, después del Valle del Cauca, Risaralda, Tolima y Caldas.

Dos sismos de enorme magnitud y poca profundidad removieron las bases de 28 municipios, las pérdidas fueron enormes, impensables.

LOS JUANES preparó una serie de crónicas, reportajes y análisis periodísticos para hacer memoria, para no olvidar lo que pasó, pero especialmente para evaluar lo que faltó, no necesariamente desde la infraestructura, sino desde lo psico-social, desde los valores y la esencia de una sociedad que aún vive preocupada, ya no tanto por las réplicas que muevan la tierra, sino que tienen contra las cuerdas la visión de una región golpeada por la desocupación, la falta de confianza en sus líderes, el bajo compromiso tributario, debido al miedo a que se roben la plata y la carencia de estrategias de trabajo en equipo.

El terremoto no solamente acabó con vidas, dejó profundas heridas físicas, edificios públicos, casas, apartamentos, establecimientos comerciales, iglesias, parques destruidos o agrietados, sino que le cambió la mente a miles de ciudadanos.

Muchas voces hablan de las graves secuelas del asistencialismo, a través de los subsidios, que aún persisten y que miles de personas se niegan a perder, así ya no los necesiten.

Otros hablan de la migración, no solamente de las personas que se fueron del país o del departamentos, sino a la enorme cantidad de empresas, que fueron desapareciendo, que se fueron marchitando.

Incluso, hay quienes afirman que la enorme corrupción que se ha convertido en el peor cáncer de Armenia y del Quindío, tiene parte de su génesis, en el terremoto.

 

Memoria del terremoto y la reconstrucción: ¿qué faltó, cómo estamos y cómo lo vivió el Quindío?

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