Las “poderosas armas del espíritu” de la VIII  Brigada en el barrio Las Colinas…

 

Hay muchas formas de combatir la desigualdad social. Una es la inversión social, pero cuando el estado falla progresivamente en eso, hay que echar mano de la creatividad y de la innovación.

No es común evidenciar que soldados del Ejército Nacional sean mano de obra en una construcción urbana. Si bien se les ve ayudando en vías rurales y en emergencias de infraestructura en zonas alejadas, el trabajo que están adelantando en la edificación de una iglesia de Armenia, es digno de destacar.

Para nadie es un secreto que el barrio Las Colinas es un vecindario que ha sido permeado por algunos focos de  delincuencia y violencia de todo orden, durante varios años.

Algunos hechos tampoco ayudan a “limpiar” la imagen del sector. Esta semana este portal publicó las sentencias a Jhon James Giraldo Callejas y Wílmer Obando Anacona por el homicidio de Dagoberto Vásquez García, perpetrado el año pasado en esa zona de Armenia y todo por la expansión del terreno para el expendido de estupefacientes. El microtráfico es uno de los mayores problemas del barrio.

Si bien la gran mayoría de sus pobladores son gente buena, la falta de oportunidades, la carencia de servicios adecuados para el uso del tiempo libre y la recreación, ha llevado a algunos jóvenes a ser reclutados por esos grupos al margen de la ley. Todo eso ha sido caldo de cultivo para estigmatizar la zona, al punto de considerársela como “peligrosa”.

Pero cuando se llega con una mano amiga, el resentimiento, la rabia, el disgusto y la animadversión por el resto de la sociedad quindiana que es egoísta, indiferente y los mira por encima del hombro, la actitud cambia por completo.

 

El coronel González con dos de los soldados que hacen parte del grupo de apoyo a la construcción de la parroquia en el barrio Las Colinas

Mandos militares, encabezados por el coronel Richard Osvaldo González Vera, comandante de la VIII Brigada del Ejército decidieron cambiar la estrategia coercitiva, de inteligencia o de autoridad, por un arma que puede resultar aún más poderosa que todas las anteriores juntas: una espiritual.

Se le apareció la virgen…

El sacerdote Wilson Hincapié Zapata, párroco de la iglesia católica Nuestra Señora de Chiquinquirá ubicada en La Adiela, en el sector 12 de Las Colinas, asumiendo una tarea que le dejó el anterior obispo de Armenia Pablo Salas Anteliz, emprendió la “cruzada” de construir un templo en Las Colinas sin un centavo de arranque a finales de agosto pasado.

Escogió el nombre más apropiado: Parroquia Virgen de Guadalupe. Ladrillo a ladrillo construye una edificación que será un centro de reflexión, ayuda y rescate de todo tipo de almas. “No solo es una iglesia, sino también un espacio social, de formación y recreativo para los niños y jóvenes”, comentó el padre Wilson.

En octubre le llegó el viento de la “Rosa de Guadalupe”, gracias a la solidaridad de cientos de personas de buen corazón: comenzaron a llegar los recursos y la ayuda. Entre esos auxilios se le apareció “la virgen” al cura, cuando el mando militar autorizó que 12 soldados, comandados por un oficial del Ejército-ingeniero del Batallón de Ingenieros Militares Cisneros se convirtieran en la mano de obra que tanto necesitaba el proyecto de obra civil.

“Estamos ayudando al barrio Las Colinas en la construcción de su tempo católico; día a día; piedra a piedra, teja a teja, ponemos nuestro granito de arena para que esta comunidad que ha sido tan golpeada por la delincuencia tenga su centro espiritual”, expresó el coronel Richard González jefe militar del eje cafetero en el programa A Manteles con LOS JUANES.

La visión del sacerdote y del alto oficial es que el corazón de cada uno de los habitantes del vecindario debe ser penetrado por Dios, y de esa manera se pueda dar la mejor batalla contra la delincuencia y así ganar almas para Cristo.

“El tempo tendrá tres escenarios distintos, el primero es la iglesia como tal donde se celebrarán las eucaristías, también tendrá un parque para los niños – toda vez que el barrio no tiene -, y salones sociales que permitan realizar diferentes actividades, como capacitaciones y entrenamiento en algunas actividades lúdicas y de oficios”, dijo el presbítero Hincapié Zapata.

Es de resaltar que la mano de Dios se ha visto en cada una de las personas que han ayudado con el proyecto, porque los materiales se han conseguido a través de donaciones, como dice la parábola, “Construye tu casa sobre la roca y no sobre la arena”.

“El Ejército está aportando la mano de obra, y con la ‘Marcha del ladrillo’, ‘Tejatón’, donaciones de empresas, ventas de empanadas y juegos de bingo se han conseguido los materiales para construir la casa de Dios”, indicó el sacerdote.

El párroco dio a conocer la felicidad que siente porque residentes de 1.350 casas podrán encontrarse espiritualmente, reflexionar, además de poder capacitarse.

En la actualidad está adelantando la campaña de la “Tejatón”, a través de tejas especiales que servirán para albergar unas 500 almas en cada ceremonia religiosa.

Finalmente se conoció que los efectivos militares también ayudarán a reformar la deteriorada sede de la institución educativa del sector.

Las “poderosas armas del espíritu” de la VIII Brigada en el barrio Las Colinas…

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