Las Colinas, un barrio estigmatizado que carga la cruz del miedo y la indiferencia

La falta de oportunidades, la pobreza, la indiferencia social, incluso la estigmatización, han hecho de Las Colinas no solamente una zona deprimida y en algunos casos sub normal de Armenia, sino el sitio en el que se concentran todos los fenómenos sociales, por no decir los males, que poco le importa al resto de la ciudad, eso sí: a no ser que les afecte.

Muchas madres cabeza de hogar que no tienen cómo alimentar a sus hijos; gran número de niños que quieren crecer rápido para rebuscarse la vida, como sea; algunos jóvenes que aspiran a ascender en la cadena “alimenticia” de la delincuencia; infinidad de jovencitas embarazadas sin un padre para sus bebés, y pocos “patrones” que se aprovechan de todo lo anterior.

Hay que ser honestos. No todo es malo en Las Colinas (hay gente humilde, trabajadora y honesta), pero también hay un enorme índice de delincuencia.

No solo homicidios, hurtos y al parecer extorsiones a comerciantes y otros ciudadanos del barrio Las Colinas de Armenia se presentan desde hace varios años en ese vecindario.

La Policía se “rasca” la cabeza cada vez que recibe una llamada de esa zona para atender un caso.

Caldo de cultivo para los problemas

Y es que el sector se convirtió en la tierra para sembrar todos los fenómenos sociales posibles: deserción escolar, consumo y tráfico de estupefacientes… hasta los motociclistas usan sus medios de transporte sin casco o chaleco.

Al parecer el barrio no tiene Dios ni Ley: asesinatos para obtener viviendas y expandir el narcomenudeo; monopolizando así sectores del vecindario por parte de los delincuentes, denuncias de robos a buses urbanos y a carros transportadores de alimentos son otros problemas que surgen en uno de los sitios más vulnerables de Armenia.

La situación es denunciada por habitantes del vecindario y las autoridades conocen lo que sucede… entonces qué están haciendo para mitigar o contrarrestar la crisis.

Una papa caliente para la Alcaldía

La actual administración recibió hace cinco meses todos esos líos y sería una locura exigirle resultados evidentes, pero lo que sí es cierto, es que ellos o el gobierno que llegue, deben sentarse a pensar en serio en trabajar para hacer frente a tantos problemas que se registran allí.

Y no es solo con medidas coercitivas como se solucionan las dificultades. Allí habrá que hacer una inversión social multimillonaria, de la mano paralela de los organismos de inteligencia, que deben desmantelar todas las bandas de venta de estupefacientes que se asientan en Las Colinas,

Álber Quintero, secretario de Desarrollo Social de Armenia, respondió a la denuncia realizada por la ciudadanía sobre la grave situación que padece el barrio Las Colinas.

“Estamos adelantando la caracterización de una invasión de 280 familias que hay en inmediaciones a las residencias del vecindario, para darle solución y así generar dignidad en los habitantes tanto de las viviendas subnormales como a los vecinos”, expresó Quintero.

Agregó que, “sobre seguridad, la secretaría de Gobierno y Convivencia nos solicitó apoyo para identificar los focos de delincuencia e intervenir con el objetivo de realizar la reconstrucción del tejido social, en los próximos días estaremos haciendo unas jornadas y haremos un consenso con la ciudadanía para detectar los diferentes fenómenos sociales”.

Comandante de la Policía dice no a los CAI

Por su parte, el coronel Luis Hernando Benavides Guancha, comandante de la Policía Quindío, señaló que no es necesario construir un Centro de Atención Inmediato, CAI, en el sector, toda vez que esto son cuatro paredes y un policía en su interior.

“La política de CAI fue generada en los años 90 y ahora genera muchísimos costos construir uno en cada sector, estamos trabajando con el modelo nacional de patrullas policiales por cuadrantes y en Las Colinas hay dos muy efectivos; que han generado la reducción, no eliminación, pero sí la mitigación de la delincuencia en el sector”, aseveró Benavides.

Las Colinas, un barrio estigmatizado que carga la cruz del miedo y la indiferencia

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