Las cifras del terremoto que no mienten: desgarradoras y dolorosas, muchos indicadores aún no reaccionan

Hace cerca de 20 años, dos sismos destruyeron los sueños de cientos de miles de personas en el centro occidente del país: eje cafetero, norte del Valle del Cauca y parte del Tolima.

El primer sacudón del terremoto sucedió a la 1:19 de la tarde del 25 de enero de 1999, un temblor de tierra de 6.2 grados en la escala de Richter afectó casi toda la infraestructura de la región.

Con el segundo golpe que dio la tierra, registrado a las 5:40 p. m. de ese mismo día y de magnitud 5.8 grados, se consolidaron los daños y las pérdidas de vidas. 1.185 personas murieron y 8 mil 523 resultaron heridas en los cinco departamentos afectados, de acuerdo con el Dane.

Ambos impactos afectados más de 90 mil hogares, 47 centros educativos, perjudicando a más de 78 mil estudiantes, que se quedaron sin clases por semanas.

Armenia concentró más de la mitad de todos los daños y el 80% de los muertos

Las viviendas de los ciudadanos fueron las que más resultaron averiadas. Se destruyeron en su totalidad 17.500 casas, de las cuales 16.400 solo en el Quindío, y de ese subtotal en Armenia 11.300 viviendas se declararon técnicamente que no podían recuperarse, que debían ser demolidas ante la magnitud de los destrozos.

Todo esto se tradujo en que 159 mil personas tuvieron que ser ubicadas en alojamientos temporales, carpas o cambuches.

Solamente en Armenia se desplomaron 22 colegios, de un total de 31 que se cayeron en toda la región, en donde gracias a Dios aún sus alumnos estaban en vacaciones. Durante meses 9 mil 335 alumnos de la capital quindiana no tuvieron clases.

En el sector comercial de Armenia se registraron pérdidas cercanas a los 50 millones de dólares; en industria y servicios pérdidas por unos 22 millones de dólares, y ventas dejadas de realizar entre enero y abril por un valor estimado en 160 millones de dólares. Los cálculos oficiales indican que en la capital del Quindío se concentró cerca del 54% de los daños totales por el sismo, según un informe de la Cepal y el Dane.

Más de 100 mil personas se quedaron sin empleo, es decir la economía local quedó literalmente bajo los escombros, una situación que aún sigue con enormes problemas, debido a la falta de una industria fuerte y que casi todos los trabajos los genera el sector público o las pequeñas empresas de servicios y comercio. Los índices de desempleo, en ese entonces llegaron, según el Dane, al 39,2%.

Los vehículos también fueron objeto de destrucción parcial o total. Investigaciones del Dane reportaron que 1.040 carros quedaron inutilizados y se declaró pérdida total.

 

Las otras cifras de la dimensión de la tragedia, dan cuenta que 4.250 establecimientos comerciales sufrieron serios niveles de destrucción; 358 industrias; 342 establecimientos de servicio; 256 oficinas; 416 hoteles y restaurantes; 126 establecimientos de salud; 17 iglesias; 1550 propiedades agropecuarias, y 9.130 otras viviendas que generaban algún tipo de ingreso a los hogares.

Desde luego Armenia y el Quindío resultaron ser las zonas más afectadas.

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