La “odisea” de gerenciar un hospital público: La Misericordia

Sin medida, es la palabra más precisa para calificar el abuso de las EPS en Colombia. Su falta de respeto por los colombianos llega a niveles inimaginables.

Desde autorizar un servicio cuando el paciente ya está muerto, hasta hacerse “los pendejos” para cumplir con sus deudas con los prestadores, en espacial con los públicos, son apenas dos casos patéticos que todos los días la opinión pública evidencia.

En el Quindío no es nada distinto el modus operandi de las empresas promotoras de salud.

Un caso incuestionable es el del Hospital la Misericordia de Calarcá. Empresa Social del Estado.

Es preocupante la situación por la que atraviesa el segundo hospital público más importante en el departamento, entre muchas dificultades porque no han podido pagar la nómina de médicos y contratistas hace ya más de dos meses. Las EPS les adeudan una suma cercana a los once mil millones de pesos.

Así lo dio a conocer el gerente de la institución hospitalaria, Bernardo Gutiérrez, en entrevista para  EL CAFÉ DE LA MAÑANA de LOS JUANES Radio. El médico manifestó una gran preocupación por la crisis financiera por la que atraviesa la entidad a su cargo, con el agravante de que no se ve una pronta solución a la problemática.

Indicó que​ “​si bien se puede entrar a realizar cobros jurídicos con la​s​ EPS deudoras, se convierten en procesos largos y desgastantes que no llegan a ninguna parte. Además, hoy no hay ley ni autoridad que las haga cumplir, pues hemos tenido casos de EPS que de la noche a la mañana cambian de nombre, y dejan grandes deudas al sector hospitalario”

Como si fuera poco la Superintendencia Nacional de Salud tampoco logra incidir de manera contundente​ en estos casos, pues cuando se involucra hace llamados tibios a la conciliación que se convierten en avales disimulados a las EPS.

El gerente de la ESE La Misericordia de segundo nivel (mediana complejidad), fue claro al manifestar que se adelantan gestiones el gobierno departamental para inyectar flujo al hospital y poder cumplir cuanto antes con los pagos de nómina a los médicos​ (as)​, enfermeros​(as)​ y demás personal de la salud contratistas,  quienes no han dejado de trabajar y​ de​ prestar el servicio a la comunidad, men​o​s en esta coyuntura​ de salud pública​ por la que atraviesa el mundo con la pandemia​ por COVID-19.

La “odisea” de gerenciar un hospital público: La Misericordia

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