La informalidad es el obstáculo principal para dinamizar la economía en Armenia

 

En diversas ocasiones se alude la falta de oportunidades laborales como la causa principal de que el Quindío no cuente con una economía dinámica, que le permita mejorar la calidad de vida de sus habitantes, pero no siempre se comprende las implicaciones que tiene el aumento de la informalidad como resultado del desempleo.

Las investigaciones realizadas por Camacol, el grupo BBVA, entre otras entidades con el fin de buscar explicaciones sobre las afectaciones que tiene la informalidad en el mercado de vivienda en Armenia, han dejado como resultado algo clave: la ausencia de políticas locales impide el desarrollo social y económico de la ciudad.

Para la muestra de un botón: el porcentaje de los hogares que vivía con un salario mínimo o menos, hace 10 años era uno de cada tres; actualmente la cifra aumentó, de cada cinco hogares uno vive con un salario mínimo o inferior.

Según, el economista junior de BBVA, Mauricio Hernández, “en Armenia el 78% de los hogares viven con menos de cuatro salarios mínimos y la falta de salarios apropiados dentro de los hogares genera un estado constante de informalidad, situación que impide que los colombianos accedan a créditos bancarios o tengan una vida crediticia”.

Entonces, la falta de empleo genera informalidad y esta condición impide que todos los quindianos cuenten con una seguridad social que los provea de una futura pensión o que un banco apruebe un crédito de vivienda.

La situación es alarmante por cuenta del aumento de hogares que sobreviven con menos de 828.116 pesos, por ende, la necesidad de promover políticas públicas para mejorar la cantidad de ingresos de los hogares colombianos es fundamental en Armenia.

Esto significa que, en caso de existir una mayor voluntad política en el departamento, los ingresos de sus habitantes implicarían una mayor inversión de sus propios habitantes en el territorio, convirtiendo la ciudad en un escenario atractivo económico para otras empresas.

Para ilustrar la efectividad de esa propuesta, existe el caso de la empresa Ford Motor Company en Detroit, Michigan en 1903, donde sus empleados por medio de un salario generoso y una posibilidad de crédito podían comprar un auto e irlo pagando con su sueldo mes a mes. Henry Ford con esta estrategia consiguió que sus coches circularan hasta captar la atención de otros compradores y aumentar exponencialmente sus ventas al punto que el entorno tuvo que adaptarse al producto y crear en consecuencias las célebres carreteras.

La dinámica en Armenia es un tanto similar, según los expertos, si a partir de políticas públicas centradas en las necesidades de los habitantes lograran disminuir los casos de informalidad a través de empleos formales, la población accedería a la seguridad social, pensarían en la pensión y en tener un lugar en donde jubilarse que los motivaría a invertir en vivienda propia; esto supondría que las condiciones del mercado cambiarían y atraería la inversión extranjera a un departamento en expansión.

La formalidad permite invertir en vivienda

La informalidad que sufre Armenia no solo se vive en el campo laboral, también se ve reflejada en la construcción de viviendas subnormales aumentando el fenómeno de los asentamientos, que ascienden a más de 260.

Aunque, la economía nacional ha influido en la estabilidad económica de Armenia, Edwin Chiriví, vicepresidente de desarrollo sectorial de Camacol señaló que existen otras explicaciones del déficit de vivienda en la ciudad, derivada en el orden local, que no ha permitido generar condiciones para que se puedan desarrollar proyectos de construcción de manera rápida y efectiva.

“Claramente, es un llamado para que las futuras administraciones trabajen para que la ciudad no crezca de manera informal, sino que realmente se consolide como una ciudad formal. La comparación es muy sencilla, un proyecto de edificaciones formales genera zonas comunes, espacios públicos, zonas verdes, mientras un proceso de autoconstrucción informal en las laderas o en las zonas de riesgo al final va a ser un problema para toda la ciudad”, puntualizó el ejecutivo.

Si todas esas condiciones que requiere un proyecto de construcción se convierten en un objetivo de política local para impulsar el sector, no solo el desempleo se reduce, sino que mejoran las condiciones de inversión. En otras palabras, si existieran políticas públicas eficaces en la ciudad que combatieran la informalidad en la vivienda, los habitantes serían quienes dinamizarían la economía con la adquisición de casa propia.

“Con esa conclusión, a nivel local se deben motivar las condiciones para que aumente la inversión en vivienda nueva en la ciudad y con eso los hogares quindianos puedan contar con una oferta de vivienda mucho más robusta en todos los segmentos de la actividad, con buen urbanismo, con vivienda formal y que garantice que se puede seguir invirtiendo en vivienda en la ciudad” puntualizó Edwin Chiriví.

La única manera de que el departamento sea atractivo para otras empresas es convertir el territorio en un lugar seguro, formal y rentable, no solo para los empresarios, sino también para cada uno de sus habitantes y para ello, es necesario un trabajo articulado que permita tanto la formalización del mercado de vivienda como la formalidad en el campo laboral.

La informalidad es el obstáculo principal para dinamizar la economía en Armenia

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