Julián Bedoya sale del “clóset político” en el Quindío, pero con el pie izquierdo

 

El reloj corre y la desesperación aumenta en el grupo liberal del CAM. No solamente la presión de las redes sociales es evidente, bombardeando las cuentas de la administración departamental, con mensajes que exigen que el gobernador acepté la renuncia del alcalde de Armenia “ya”, sino que congresistas de otras regiones, que se sienten legitimados con la votación que recibieron, gracias a sus aliados locales de turno en las pasadas elecciones de marzo, se aventaron a reclamar lo mismo: que la carta de dejación del cargo de mandatario de Armenia se acepte antes del domingo y que se convoquen a elecciones atípicas.

El más reciente pronunciamiento que se conoció fue el del senador liberal antioqueño electo Julián Bedoya Pulgarín, quien obtuvo en los pasados comicios 7.246 votos en el Quindío. Todos saben que sus aliados fueron el congresista Luciano Grisales y Carlos Mario Álvarez Morales, comandados por sus esposas, Mayden Rocio Rojas y Luz Patricia Loaiza, respectivamente, quienes ordenaron que la administración local enfilara baterías a favor del controvertido político de Antioquia.

Error de táctica política: mal acompañados

En el pronunciamiento, Bedoya Pulgarín, ratifica lo informado preliminarmente por LOS JUANES, en el sentido de haber servido de intermediario con la dirección nacional del partido para que la potencial terna hubiese sido de la línea del Representante a la Cámara Luciano Grisales y de su grupo, pero directivos del liberalismo muy cercanos al ex presidente César Gaviria, máxima autoridad de la colectividad a nivel nacional, le confirmaron a este portal, que el acompañamiento de Bedoya más que una estrategia efectiva fue un grave error de táctica política quindiana, porque el congresista de Antioquia es uno de los siete rebeldes que pidió la cabeza de Gaviria Trujillo después de la primera vuelta presidencial y que se negó a asistir al cónclave con el presidente electo de los colombianos Iván Duque Márquez, esta misma semana. “Si lo que querían era lograr socializar y que Gaviria les comprara la idea de la terna que llevaban, ese no era el mejor padrino”, dijo la fuente.

Para completar, con un tono no “diplomático”, fue interpretado en el despacho del gobernador Osorio Buriticá, el pronunciamiento del congresista Bedoya, que hizo público esta mañana, en el que al comienzo hace alusión a los esfuerzos hechos por él, por su colega Grisales Londoño y por César Gaviria, para conformar la terna, pero que al sobrevenir la renuncia de Carlos Mario Álvarez, aclara que esa decisión no deja de ser tomada por “políticos de turno” y “sin participación ciudadana”.

En el siguiente párrafo Bedoya cambia su tono y le manda a decir al mandatario del Quindío, que en “otros casos la decisión de aceptar la renuncia ha tomado dos horas”, lo que comenzó a generar incomodidad en el piso 19 del centro administrativo departamental.

Y finalmente la perla. Ya no solamente cambió la modulación del lenguaje no verbal del escrito, sino que en forma desafiante, así fue calificado por los asesores más cercanos a Carlos Eduardo Osorio Buriticá, el próximo senador Julián Bedoya, se despacha con: “…Espero que el gobernador Osorio no se deje llevar por las vanidades del poder, sea responsable con Armenia y le dé la oportunidad a la ciudadanía de decir quién quiere que los gobierne…”.

Lo anterior fue calificado por otros observadores como una presión más que indebida, poco elegante, descortés y desafortunada, toda vez que el mandatario seccional, reiteró que su decisión será única y exclusivamente en derecho.

Julián Bedoya sale del “clóset político” en el Quindío, pero con el pie izquierdo

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