Inestabilidad administrativa y desconexión oficial genera desconfianza: empresarios

En rueda de prensa, todos los gremios, pusieron el grito en el cielo, por la que calificaron “una medida absurda”, refiriéndose al decreto conocido en las últimas horas, en el que se extreman la medidas de movilidad y literalmente se detiene la economía de la capital quindiana los fines de semana, por orden de la alcaldesa encargada de Armenia Claudia Rivera Arévalo, que tiene el objetivo, según se conoció: detener el nivel de contagio de COVID-19 en la capital del departamento.

Si bien lo que pretende la decisión es obligar de manera extrema que los armenios se queden en casa “a las malas”, o mejor, forzosamente, porque “a las buenas” no lo han hecho, los empresarios criticaron que es una decisión desesperada que no se compadece con el proceso de aprendizaje que se ha logrado en los últimos cuatro meses.

“seguimos improvisando. La ciudad no aguanta más tanta inestabilidad oficial. Logramos concertar con el alcalde titular José Manuel Ríos Morales y con el primer encargado Jorge Fernando Ospina, que las medidas iban a ser concertadas, protegiendo la vida desde luego, pero de la mano de la coherencia para no perder más empleos. Sin embargo, una tercera mandataria hoy toma decisiones que echa por el piso el diálogo y sencillamente hace lo más fácil –decidir cerrar por completo la ciudad desde mañana y hasta el lunes-“, sostuvo el presidente de la Cámara de Comercio y del Quindío Rodrigo Estrada Reveiz, muy molesto por el decreto.

La reflexión del ejecutivo gremial va dirigida a que cada vez que llega un nuevo mandatario, impone su estilo personal, cambia a su equipo, y tiene una visión distinta, desconociendo los acuerdos que sus antecesores ya habían suscrito con la dirigencia privada, para enfrentar la crisis.

¿Qué se hizo durante cuatro meses de cuarentena?

Diego Vásquez presidente de la Corporación Hotelera Colombiana (Cotelco), capítulo Quindío, también muy confundido preguntó que dónde está el plan de contingencia que anunciaron con bombos y platillos desde la gobernación y las alcaldías, entre ellas Armenia. “Se suponía que el Presidente de la República ordenó una cuarentena obligatoria, la primera parte extrema, con el fin de preparar la infraestructura hospitalaria. Los ciudadanos nos preguntamos ¿cuántas camas de cuidados intensivos adicionales hay en los hospitales y clínicas del Quindío, para enfrentar la crisis sanitaria, máxime que el pico de la pandemia en esta parte del país se prevé para Noviembre?”

Acodres (Asociación Colombiana de Restaurantes) seccional Quindío, también se hizo sentir, a través de Rocío Acosta, su Directora Ejecutiva, quien dijo que la pérdida de empleos en el Quindío ya llega a las 51 mil personas. “El departamento no tiene industria pesada ni manufactura, entonces su economía depende de sectores como el comercio y los servicios, que son precisamente los más afectados por la pandemia del coronavirus y dentro de ellos, los restaurantes son los más vulnerables, porque nuestros agremiados venden alimentos y este fue uno de los más recientes renglones en ser aprobados para pruebas pilotos por parte de los Ministerios del Interior y de Salud. No es posible que todos los empresarios pierdan miles de millones de pesos invertidos en productos perecederos como carnes y vegetales, provisiones para el fin de semana, solamente por la improvisación de un decreto que cierra la ciudad”, sostuvo.

En conclusión, todos los gremios del departamento están desconcertados por tres aspectos claves que están detrás de estas medidas tomadas a última hora: en primer lugar, la inestabilidad en los cargos públicos que ostentan las personas que toman las decisiones de Armenia, quienes por el afán de detener los niveles de contagio, están convencidas que encerrando la gente no se van a contagiar, cuando la prueba es que miles de personas son asintomáticos y están traspasando el virus a sus familias precisamente en sus hogares, desde luego sin saberlo; por otro lado, la desconexión en las decisiones entre el gobernador del departamento y los alcaldes, toda vez que no se ve uniformidad ni contundencia en el liderazgo, y finalmente, que el Consejo de Seguridad de ayer jueves hizo la fácil (meter a todo el mundo a la casa), para evitar no solamente contagios comunitarios, sino para ahorrar esfuerzos de patrullaje, operativos de control y mantener en una aparente cintura a la delincuencia, cuando estas acciones oficiales no han logrado detener en ninguna ciudad que la gente no se reúna, que ladrones salgan a hacer de las suyas, y que en general, se violen todas las normas.

Lo cierto es que mientras ciudades capitales colombianas con niveles de contagio de COVID-19 aún más graves que Armenia, han implementado mecanismos de bioseguridad de convivencia con la emergencia, para no seguir afectando sus economías locales, además de exigentes controles ciudadanos para evitar que la comunidad no acate las recomendaciones, en la capital quindiana desesperadamente se ordena cerrar por completo los fines de semana la ciudad, cuando el lunes, todos volverán a la calle, a “potencialmente” adquirir el virus.

Inestabilidad administrativa y desconexión oficial genera desconfianza: empresarios

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