Habitantes de Calarcá piden control a piques ilegales

 

“La calma y la tranquilidad en las noches se ha venido a menos; compramos casa en este sector por el paisaje, la naturaleza y lo que se vive en este lugar, pero desde que los piques se desplazaron a la variante de Chagualá, las cosas han cambiado de manera considerable”, expresa un habitante de Calarcá al comentar este problema que ha ido creciendo durante los últimos meses.  Los piques ilegales se han convertido en una manera de distracción de muchos jóvenes que reclaman por un espacio para disfrutar de la velocidad como una manera de entretenimiento, pero desafortunadamente, detrás de estas prácticas también se mueven otros grupos que se caracterizan por su hostilidad y agresividad.

“Este es un problema social producto de diferentes situaciones; los problemas del hogar en materia de formación y educación, sumado a la falta de oportunidades laborales y espacios para el esparcimiento son detonantes para que esto se convierta en un problema social”, dijo a losjuanes.co el Sociólogo Juan Carlos Cabrera. Desde el Observatorio Social de la Universidad del Quindío se ha insistido mucho en los problemas que genera la falta de inversión social y la manera en que la juventud busca diferentes prácticas para desfogar toda su adrenalina, pero también para hacerse sentir en una sociedad que poco los tiene en cuenta.

 

No todos somos malos.

 

Mauricio es un muchacho que salió del colegio y por las dificultades económicas de sus padres no pudo seguir en la Universidad. Con algunos trabajos que ha hecho pudo comprar una 115 y la ha “engallado” a su gusto porque ama la velocidad. “Nosotros queremos un espacio para poder practicar la moto velocidad, pero nadie nos pone cuidado”. A pesar de la buena intención de algunos de estos muchachos, la verdad es que los piques ilegales se han convertido en un verdadero flagelo social. “No solo es el ruido, también el problema cuando queremos pasar por la variante y ellos están ahí pues no respetan nada y nadie, agravado con que la autoridad no hace presencia”, asegura Víctor otro vecino del sector norte de Calarcá.

A la alcaldesa se la ha planteado la situación, pero no se nota una acción concreta. Sin embargo hay que tener en cuenta que los alcaldes de todo el país hoy en día tienen un problema muy delicado: la falta de pie de fuerza para poder desarrollar varias acciones en materia de seguridad.  “La alcaldía debería iniciar un trabajo de pedagogía a los motociclistas, hacer más control; resulta que la moda ahora es andar sin luces en la noche como si fueran delincuentes y picarla en los reductores de velocidad”, dijo por su parte Julio, otro ciudadano preocupado con lo que viene sucediendo en Calarcá y en Armenia con esta situación.

 

Habitantes de Calarcá piden control a piques ilegales

GENERALES |