Es mejor el café que el guacamole: Dignidad Cafetera

 

A partir del año 2018 el aguacate Hass llegó a Colombia con intenciones de quedarse y “dinamizar la economía del país”, por medio de dos compañías multinacionales. Una de ellas, lanzó sus anclas en el municipio del Quindío.

Camposol se estableció en el país con el objetivo de desarrollar un cultivo de aguacate que permita complementar el trabajo que adelanta en Perú. Es por ello, que la meta de esta compañía es sembrar 1.500 hectáreas en aguacate Hass en Colombia. Ya tiene cultivos en Manizales y Aranzazú, Caldas; en Sevilla, Valle; Salento y una oficina en Risaralda.

El objetivo es generar 350 nuevos empleos en el Quindío en un periodo de 5 años en la vereda Navarco Alto en el municipio de Salento, donde tienen a disposición 350 hectáreas, es decir, un nuevo puesto de trabajo por cada héctarea.

En su momento el gerente de Camposol Colombia, Jorge Quijano, manifestó sobre la región que, “hemos encontrado en el Eje Cafetero la zona ideal que cumple las variables agronómicas que necesitamos para el crecimiento óptimo del cultivo del aguacate”. No estaba errado, el Quindío es un departamento que cuenta con una riqueza hídrica importante.

Camposol llegó por medio de la Agencia de Inversión del Quindío, del mismo modo que otra multinacional chilena, también exportadora de aguacate. Esto con la intención de dinamizar la economía y generar más empleo. El problema radica en que estas compañías establecen sus cultivos en la parte alta de cuencas hidrográficas que surten de agua a municipios como Salento, Armenia, Circasia, La Tebaida, Calarcá, Buenavista, Pijao y Génova.

Ambientalistas no aprueban el cultivo de aguacate

En octubre del año 2018, ambientalistas en el Quindío denunciaron a través de un comunicado sobre las posibles afectaciones que estarían dejando varias empresas dedicadas al cultivo de aguacate Hass en el municipio de Salento.

En dicho comunicado señalaron a la compañía peruana de estar tomando las fuentes hídricas de la zona, (especialmente en la cuenca del río Navarco) y de prohibir a los campesinos que circulen con libertad por los caminos, con el argumento de que ahora es una propiedad privada y deben identificarse para ingresar a los predios.

Ante el comunicado la CRQ llevo a cabo unas investigaciones en los predios de la compañía en donde descubrieron, en las visitas técnicas junto a la alcaldía de Salento y grupo de ambientalistas, que el sector la vereda Navarco, donde se ubican los cultivos de aguacate Hass, tenían afectaciones ambientales. Las autoridades iniciaron un proceso sancionatorio y se comprometieron a realizar actividades de seguimiento y control ambiental.

No obstante, a principio del año 2019 continuó la polémica de la introducción de este fruto que es considerado el oro verde en Colombia, que con el paso del tiempo se ha transformado en la manzana de la discordia. Expertos aseguran que esa clase de aguacate causa la degradación de suelos, contaminación de acueductos con agroquímicos, pérdida de biodiversidad y pone en riesgo el abastecimiento de agua potable.

¿Por qué es tan importante para el país volverse exportadores de aguacate Hass?

En primera instancia por la generación de empleo y en segunda, porque esta fruta le permitiría introducir a Colombia en el mercado estadounidense, en donde, el consumo del aguacate ha registrado un crecimiento del 100% en los últimos cinco años. Aunque, actualmente se consume aguacate colombiano en Holanda, Reino Unido, España y Francia, aún no ha llegado al grande del mercado internacional: Estados Unidos.

El ministerio de Agricultura destacó que en lo corrido del 2019 ya se han exportado 282 toneladas de este fruto a Los Estados Unidos. Y como si fuera poco, el 10 de marzo del presente año Colombia envío el primer embarque de 21,2 toneladas de aguacate Hass hacia Argentina. Claro que este cargamento se cultivó exclusivamente en el predio La Libia, ubicado en el municipio de Trujillo (Valle del Cauca), desde donde también ya ha sido exportado aguacate con destino a Europa, Hong Kong y Dubái.

De esta manera, Colombia se convirtió en el cuarto país productor de aguacate Hass y ahora tiene como visión para el 2020 ocupar el primer lugar de exportación alrededor de mundo. Cosa bastante posible junto a la empresa Camposol de Perú y Altos del Valle de Chile. El punto aquí es que la exportación de este fruto ha dado resultados e impide que el Gobierno desista en apoyar a las multinacionales en seguir invirtiendo en cultivar en la fértil tierra de Salento un producto que le está abriendo las puertas al mundo, pese a las afectaciones ambientales.

¿Cuánta agua requiere cultivar aguacate?

Según Water Footprint Network, una organización fundada en el año 2008 que busca promover el uso justo e inteligente del agua, aseguran que se necesitan 2.000 litros de agua para producir un kilo de aguacate, o sea, cuatro veces más de lo que se necesitan para cultivar naranjas y diez veces más para tomates.

El aguacate es un fruto sensible al agua, en donde la falta de este líquido vital reduce sus posibilidades de supervivencia como también el exceso puede condenarlo a que se pudran sus raíces, debido a ello, el cultivo del producto hace falta un control de riego denominado “gotero autocompensante” que puede, dependiendo del cultivo, generar un riego de 2 litros, 4 litros o 8 litros por hora, esa es razón por la cual el aguacate es 40% agua.

Carlos López, dirigente Nacional de Dignidad Cafetera, asegura que el cultivo del aguacate en el departamento está promoviendo la existencia de monocultivos que afectan la conservación de otros cultivos, como el café, debido a la cantidad de agua que necesita para mantener la producción de aguacate.

Según cifras de la Secretaría de Agricultura del Quindío, en 2017 el departamento ya contaba con 3.600 hectáreas sembradas en aguacate y solo es superado por el café con 23 mil hectáreas en 2018, no es de extrañar que los caficultores no estén de acuerdo con la expansión que ha tenido el aguacate en el territorio.

“No hay terreno para cultivar aguacate porque requiere mucha agua, mucha contaminación y genera el uso de plaguicidas, entonces se vienen para acá, lo que ya han explotado en Perú, lo que ya han explotado México y encuentran virgen esto para apoderarse de toda la región” manifestó Carlos López.

La llegada del aguacate Hass al Quindío ha generado la atención de periodistas y medios de comunicación, para promover y estimular la llegada de este producto, por medio de publirreportajes, que muestran la situación como una gran oportunidad económica para la región.

Carlos López considera que es un error esa promoción “como lo del aguacate Hass mandan periodistas para allá, porque me tocó verlos a mí, dizque hacer entrevistas… entrevistas amañadas” además agregó que “eso es un publirreportaje igualito al de los eucaliptos, igualitos al de los pinos que son plantas exóticas que no son de acá, y que no hacen sino acabar con la mayoría del agua”, cosa que según él pasará del mismo modo con el cultivo de aguacate en el departamento.

“Cuando usted ve el cultivo que se implemento allí (Salento) a menos de dos, tres o cinco metros está la quebrada que venía y alimentaba al río. Entonces esto es una exageración patrocinada por el gobierno departamental” expresó el dirigente de nacional de Dignidad Cafetera.

El café impacta a 5.000 familias en el Quindío, pese a que el producto de orgullo nacional no ha tenido un aumento del precio en los últimos 20 años. El aguacate Hass lleva alrededor de dos años en el país y ya cuenta con todo el respaldo para realizar grandes exportaciones internacionales. Existe una seria tendencia en el país de acoger todo lo foráneo, mientras despreciamos lo propio.

“Es mejor el café que el guacamole, porque han sido estas tierras las que han cultivado todo una cultura cafetera, que podría verse afectada por la falta de apoyo e iniciativas que le permitan mantenerse en el mercado garantizando una buena calidad de vida para los caficultores; es mejor el café que el guacamole, porque a fin de cuentas todo lo que se cultiva en las tierras fértiles de Salento se exporta y debemos contentarnos con la apertura de 80 empleos mientras pasan cuatro años más para que sean 350, mientras el suelo se desgasta y el agua se contamina; es mejor el café que el guacamole, porque aceptarlo es empezar a tener sentido de pertenecía por esta región”, indican observadores.

Es mejor el café que el guacamole: Dignidad Cafetera

INFORME ESPECIAL |