En Armenia, noches sin Dios ni ley

Un dramático llamado a las autoridades, hicieron comerciantes de la zona centro de Armenia frente a la ola de inseguridad que se viene presentando en las noches y madrugadas, donde el actuar de los delincuentes es constante, sin que se logre un control efectivo por parte de los organismos de seguridad.  Los delincuentes aprovechan la soledad, la ausencia de patrullajes y la oscuridad para hacer de las suyas y sin importar que los locales comerciales tengan alarmas, proceden a romper los vidrios para llevarse lo que más pueden.

En el caso más reciente, una boutique del centro fue atacada por los ladrones con piedras y una vez lograron quebrar los vidrios, ingresaron al local para llevarse relojes y otros elementos de valor. Los vecinos que viven en esta parte de la ciudad se despiertan y reportan las novedades, pero no hay reacción de la policía.

Este es el sujeto que rompió con una piedra el vidrio del establecimiento comercial. Alcanza a llevarse varios elementos y huye porque la alarma se activa.

Deterioro social

Este ambiente se ha percibido en la ciudad durante los últimos años. De la mano de la crisis de corrupción que se ha vivido en esta ciudad, los problemas sociales se han disparado: microtráfico; consumo de estupefacientes; hurtos a locales y residencias; robos de celulares utilizando las motos como vehículo y los problemas de salud mental que ya bien conoce la ciudadanía.

Entre los armenios hay mucha incertidumbre y esperan que la nueva administración, al igual que le nuevo comandante de la policía en el Quindío, inicien acciones para contrarrestar esta inseguridad tan preocupante. “Nosotros vivimos en el centro desde hace muchos años, pero la verdad es que nos queremos ir de aquí porque uno desde las 8 de la noche tiene que encerrarse ante la presencia de habitantes de calle y personas amantes de lo ajenos que se adueñan de este sector de la ciudad”, aseguró en diálogo con Los Juanes la señora Consuelo Villada, una matrona que con mucha impotencia dice que están poniendo en venta el apartamento de toda la vida, pues sus propios hijos les han pedido que se vayan para otro sector donde existan más garantías de seguridad.

Así quedó el local: 

En Armenia, noches sin Dios ni ley

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