El Quindío en sus 53 años de creación, no inspira mucho a sus ciudadanos. ¡Escepticismo exagerado!

 

Durante una semana se celebraron los 53 años de vida administrativa del Departamento del Quindío, considerado desde su creación como, “rico, joven y poderoso”, algo que solo queda en el escudo oficial, porque la situación real de la región es preocupante, de acuerdo a la percepción que se ha logrado entre los ciudadanos que fueron consultados a través de nuestras redes sociales.

En el marco de esta celebración se contó por primera vez con la Gran Orden de la Quindianidad, la cual, premió a los quindianos que han aportado su vida en pro de la bienaventuranza del departamento.

Los entes territoriales aplaudieron “el avance, el progreso, los grandes esfuerzos que desde la administración del departamento se ha logrado en los últimos 53 años para forjar un territorio próspero y listo para convertirse, a futuro, en una pieza clave en el Eje Cafetero”. Pero, ¿qué piensa la ciudadanía?

Algunos comparten la visión del gobierno seccional y las administraciones municipales. Natalia Cardona piensa que el departamento es “hermoso, tenemos los mejores paisajes, los pueblos más lindos y cerca uno del otro, su gente muy cálida y aunque no falta el desadaptado que hace daños aquí, en su mayoría oriundos de otro lado, el Quindío es realmente maravilloso”.

Por su parte, Jorge Eduardo Urrea Giraldo considera que “el departamento se encuentra en un estado de transición; el gobierno actual ha puesto la casa en orden y ha manejado los recursos con transparencia, deja capacidad instalada y proyectos de gran impacto andando, deja resultados sociales y un ambiente laboral sano y respetuoso en el CAD. Le corresponde a quien llegue, ejecutar con transparencia y aprovechar la capacidad instalada que queda, sobre todo considerando que no habrá talanqueras ni trampas ni tinglados para torpedear el trabajo, sino que recibirá todo para que pueda trabajar desde el primer día. Lo digo como funcionario de la Gobernación con conocimiento de causa”.

Mientras Javier Cárdenas piensa que “este departamento y municipio están relativamente bien gracias al sector privado, porque de ser por esos políticos estaría peor que el Chocó”, y este es el comienzo de una ola de respuestas menos optimistas y positivas, que reflejan una realidad que a muchos quindianos les cuesta manifestar sin dolor.

“El Quindío de mal en peor”: ciudadanos

Olga Beatriz Restrepo Vergara opina que el resultado de la administración del Quindío en los últimos 53 años es “horrible en la inseguridad, la delincuencia, el desempleo; el sicariato reina, la pobreza, que triste le queda ya la ciudad milagro, de eso nada porque esta apoderada por los mismos de siempre, y la carestía ni hablar”.

Del mismo parecer es Martha Elena Marín Gaviria al manifestar que, “con tristeza hay que reconocer que cada día peor en nuestro amado departamento. La autoridad no existe, las basuras tienen la ciudad convertida en un muladar. Las vías vueltas nada, no se ven sino huecos peligrosos para vehículos y peatones. Los que manejan vehículos pasándose las normas de tránsito por encima. No hay respeto ni sentido de pertenencia y el civismo, creo que la mayoría de la gente ni sabe que es eso”.

Algunos se tomaron la pregunta Quindío cumple 53 años de vida administrativa ¿Cómo cree usted que se encuentra este departamento? con humor, como siguiendo el camino de la frase “reír por no llorar”. Este fue el caso de Leonardo Novoa Martínez: “depende, si viene del oriente del país lo encuentra al pasar la Línea, si viene por el norte lo encuentra después del peaje de guadua y si viene por el sur, lo encuentra al pasar los ríos La Vieja o Barragán”.

Las demás respuestas son una muestra fehaciente de desilusión, frustración y pena. Rubén Darío Patiño Rodríguez sin tapujo respondió: “Quebrado. Lo que hace 20 años no pudo lograr el terremoto en los últimos años lo ha hecho la clase política”; Andrea Aristizábal afirmó que, “Armenia es una ciudad de milagro. SÍ, de milagros se sobrevive en esta ciudad tan nula de mejores oportunidades. Nos han robado y quieren más… ¡a votar señores; ¡pero sobre todo a saber hacerlo!”.

De esta manera, alguno usuarios y lectores de Los Juanes motivaron a los quindianos a responder a la clase política desde las urnas, así lo manifestó Juan Quintana, quien considera que el Quindío está “en unas condiciones sociales, económicas, administrativas y políticas muy muy precarias. Y eso se ve reflejado en el aumento de la delincuencia y la criminalidad que denotan tanta descomposición social, la altísima tasa desempleo rural y urbano. Un departamento empobrecido donde seguimos eligiendo los verdugos de siempre”.

Dichas necesidades son evidenciadas en cada respuesta de los ciudadanos que le suman la falta de voluntad política. Gloria González manifiesto “que triste, pero la verdad sea dicha, está en la peor época de la historia en cuanto a homicidios, robos y mala administración”; Luz Adriana Maya Giraldo opinó que “nos encontramos sin rumbo, sin norte y sin dirigentes empoderados de su rol”, mientras Claudia Janeth Prieto aseveró que en el Quindío han sido “53 años robándosela los de cuello blanco”.

Los quindianos quieren un cambio

Los ciudadanos están iniciando un proceso de reflexión, donde buscan sensibilizar a la comunidad para que apoyen con el voto a alguien desde el corazón, como muestra de amor al territorio y desde la razón centrada en las soluciones que necesita el departamento para luchar en contra de la inseguridad, la drogadicción, el microtráfico, las brechas sociales, la precariedad del servicio de salud, educación, entre otras necesidades que urgen sean solucionadas. Frank Jaramillo, otro de los ciudadanos que opinó en este sondeo expresó: “53 años, los cuales, la mitad han transcurrido en un deterioro social, cívico, y económico. Es hora de pasar la página y escribir una nueva historia para nuestro departamento nada nos ganamos con lamentarnos si no hacemos un cambio tanto personal como político”.

Otros responden desde la nostalgia, desde un pasado que quizás prometía que en años venideros el departamento sería un ejemplo tanto regional como nacional. Luis R. Giraldo expresó que “hay una frase que reza y para mi aplica y es: Todo tiempo pasado fue mejor, añoro ese departamento del Quindío de los años 70 y 80 más aún con su bonanza y pacto cafetero que hizo de verdad está región tan próspera y no esté desorden, suciedad, caos e irrespeto actual donde después del terremoto está región se volvió muy populosa y aparecieron cantidad de personas, que no les importa y menos están comprometidas con el mismo, donde no tenemos industria, carente de empleo y oportunidades, pero si pulula la corrupción y el pillaje, por eso todo esto el asunto va muy mal”.

Este dolor por la cultura cafetera perdida es compartido también por Juan Carlos Castro Trujillo quien señaló que en el departamento “Café ya no hay. Qué zona cafetera, eso ya no queda ni la mitad, el tal turismo trae más droga más inseguridad incrementó el costo en todo lo relacionado con los arriendos y hospedajes, aumentó el costo de vida, la prostitución en Armenia y el Quindío una anarquía, un mierdero total. Como era de bonito y tranquilo ome”.

El fantasma de la valorización sigue preocupando a los ciudadanos, porque se convirtió en la cara de la corrupción. Rodrigo Zuluaga Aguilar opina que, “el departamento tiene líderes que la han desangrado y conllevado al atraso. Para muestra de un botón nuestra capital de donde se planearon 12 obras con recursos de la valorización de las cuales la única visible que todos utilizamos a diario es el deprimido y ordenador de la Constitución. Las demás fue una ilusión e incluso se pensó en el deprimido de la carrera 19 con 10, fue solo un sueño. Estas obras hubiera desembotellado nuestra ciudad y mejorar así su circulación. Ni comparar a Armenia con Pereira; ciudad cuyo desarrollo es abismal, considerada el Medellín del Eje Cafetero”.

Juan Sebastián Salcedo Gil, también piensa que el departamento en comparación con los otros que hacen parte del Eje Cafetero es el que menos desarrollo económico, político y social tiene. “Del eje cafetero el Quindío es el que está más mal y tiene peores indicadores de los tres departamentos” puntualizó.

Este panorama no solo lo comparten quienes viven en el Quindío, también aquellas personas que se fueron del departamento a buscar mejores oportunidades y vuelven cada tanto a su tierra. Este es el caso de Cristina Vinasco Gómez, quien, aprovechando los puentes de mitad de año, manifiesto: “viajé a mi Armenia del alma y muy triste porque se nota la falta de liderazgo de alguien que le duela su tierra, para que no roben y que la quiera ver linda. Me da tristeza la condición de desorganización y suciedad que mantiene la carrera 14, me alarma la cantidad de indigencia que hay, el Parque Sucre y la Plaza Bolívar parecen unas sucursales del CAM, me duele ver mi ciudad en ese estado”.

Es inquietante percibir este ambiente de pesimismo, pero no es para menos cuando el Quindío sigue aturdido por una de las crisis político administrativa mas delicada de toda su historia. No hay sentido de pertenencia, el espíritu de quindianidad se ha deteriorado y la ausencia de liderazgo profundiza la crisis. El reto está planteado, y todos los ciudadanos esperan que la región replique la historia del Ave Fenix. ¿Se logrará?

El Quindío en sus 53 años de creación, no inspira mucho a sus ciudadanos. ¡Escepticismo exagerado!

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