El puente helicoidal está bien hecho. Falta más precaución de los conductores.

Esta estructura que hace parte del megaproyecto vía al túnel de La Línea, fue inaugurado en julio del 2018. Aún no tiene un año y ya registra 18 accidentes confirmados. El diseño del puente helicoidal tiene varias cosas que vale la pena considerar, para comprender cabalmente la razones que podrían explicar el índice tan alto de accidentalidad que ha tenido en los últimos 11 meses.

En primera instancia, la Línea tiene 21 kilómetros en descenso, es decir, tiene una extensión de 292 metros, siendo el último de cinco puentes que conforman esta obra llamada intercambiador vial de Versalles.

Además, cuenta con barras de protección denominados “cola de pez”, que la Agencia de Seguridad Vial evidenció que se trataba de una falencia en el diseño, en vista que dichas barandas podrían generar “mutilaciones” en vez de cumplir la función de amortiguar el golpe. Eso sin contar, que el puente cuenta con barras de protección intermitentes, en donde algunos tramos se encuentran completamente desprotegidos.

Por otro lado, los cabezales de desagüe se encuentran sobre la berma, convirtiéndose en un factor de riesgo para los conductores de automóviles, motocicletas, bicicletas, incluso peatones. Así fue el caso de un habitante de calle que quedó atrapado en una de ellas en el mes de marzo.

El puente helicoidal es considerado “la obra estrella de la región”, pese a que fue construido encima de la falla Silvia- Pijao.

Los expertos creen que la obra cuenta con disipadores o aisladores sísmicos que permiten mejorar la respuesta de la estructura ante un sismo, aunque, el geólogo y docente Armando Espinosa señaló durante un foro de sismología que “hace poco supimos de un desplazamiento de la falla en los últimos cinco mil años”.

La causa principal según el presidente de la sociedad de ingenieros del Quindío y director de la veeduría técnica del túnel de la línea, Uriel Orjuela, es el exceso de velocidad.  La Alcaldía de Calarcá ha realizado 12 campañas de sensibilización y respeto a los límites de velocidad, promovida por la Subsecretaría de Movilidad y Seguridad Vial, en el sector del puente para informar a los conductores de los peligros de exceder el límite perimido, el cual no debe superar los 40 kilómetros por hora, sin embargo, los accidentes siguieron ocurriendo.

Actualmente, la Veeduría Técnica del túnel de la línea entregó los resultados de la evaluación técnica de la obra del puente helicoidal, en donde, concluyeron que el diseño no presenta ningún problema, por tanto, es viable técnicamente. Solucionada esta inquietud, el Instituto Nacional de vías deberá invertir alrededor de 3.500 millones de pesos para instalar reductores, señales acústicas y visuales, además de controles de velocidad.

Esto quiere decir entonces que las barras “cola de pez” se mantendrán; que las barras de protección faltantes no serán instaladas; que el desagüe que se encuentra sobre la vía seguirá siendo una factor de riesgo y que la responsabilidad de evitar cualquier tipo de accidentalidad quedará en manos de los conductores que deberán aprender a manejar reduciendo ostensiblemente la velocidad cuando estén a punto de acercarse a la curva donde se han presentado en menos de un año 18 accidentes.

El puente helicoidal está bien hecho. Falta más precaución de los conductores.

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