Cuando a la Filosofía la acribilla la politiquería

 

Juan Diego Lozano Jaramillo

Es muy lamentable la situación del Alcalde de Armenia, el Filósofo Carlos Mario Álvarez Morales, quien, a juicio de muchos, pecó por ingenuo, al dejarse “enredar” por unos personajes que, de acuerdo a la tesis de la Fiscalía, tenían montada toda una estructura para apropiarse de recursos públicos, todo bajo la orientación del ex esposo de la dirigente liberal Luz Piedad Valencia Franco. Lo dije en mis redes sociales la semana anterior: “Creía en el Alcalde, hasta que aparecieron esos pagarés”. Todavía no entiendo como el mandatario podía estar tranquilo habiendo firmado esos documentos, incluso, como fue capaz de romper relaciones con la exalcaldesa, sabiendo que, en un escenario como éste, tenían esa prueba en su contra. Ahí aplica la teoría de la ingenuidad, pero también podría interpretarse como mala asesoría o exceso de confianza al haber aportado la primera información a la Fiscalía sobre todo este lío de valorización. Igualmente, no se pude dejar de un lado la hipótesis de algunos abogados que advierten sobre casos de pagarés en blanco y se estructuran posteriormente; todo es posible.

A pesar de la colaboración dada por el alcalde, la Fiscalía no perdió su imparcialidad y cuando determinó que Álvarez Morales tenía que comparecer, procedieron. Pero no podemos caer en ese juego emocional que a veces nos enceguece: Carlos Mario Álvarez es un buen tipo, ha sido una persona de recto proceder, pero como todos los seres humanos, cometió un error; quizás el error mas grave de su vida.

Creo que al humanista y educador le faltó “perrenque” a la hora de no dejarse manejar la campaña. Me duele ver ese video y constatar que él sabía de todo este entramado, del cual incluso en algunos aspectos, la propia Luz Piedad Valencia no conocía, porque el cerebro de todo fue Francisco Valencia.  ¿Por qué se prestó para eso? ¿Dónde quedaron sus principios éticos? ¿Cómo se le ocurre comprometer recursos públicos a partir del direccionamiento de contratos a particulares previamente escogidos? Al alcalde se le fueron las luces, o como dijo el Juez de Garantías en la audiencia: “Le vendió el alma al diablo”. El mismo abogado Cancino en esa parte se estaba enredando para justificar el documento.

El valor que tuvo Carlos Mario para romper con Luz Piedad lo debió tener en campaña para no aceptar acuerdos de esa naturaleza, pero quizás era consciente de que, “si no tenía para arreglar una gotera en su casa, menos para pagar una campaña”. Pero nada justifica ese tipo de procedimientos; lamentablemente la dura realidad que está viviendo el Alcalde es un mensaje claro para quienes quieren hacer política bien hecha, para que sigan el camino correcto y no cedan un milímetro, porque una sola actuación negativa opaca el resto de cosas buenas, por muy positivas que sean.

Recordemos que el mandatario y su grupo cercano tuvo una actuación en las pasadas elecciones de Congreso que se convirtió en el primer detonante que nos llevó a muchos a pensar que no eran la redención y que habían peleado con los otros, para ellos quedarse con la torta completa. Las alianzas del grupo político del alcalde, liderado todo por su esposa Luz Patricia Loaiza y su gran amiga Mayden Rocío Rojas con el controvertido líder antioqueño Julián Bedoya, fue una clara evidencia para muchos ciudadanos, que no eran tan transformadores como se vendían. El candidato al Senado por el Centro Democrático Hernando Márquez denunció la contratación de cerca de dos mil personas en la Alcaldía, con la orientación clara de conseguir mínimo diez votos para apoyar al Representante Luciano Grisales. La ecuación fue perfecta, porque en Armenia Grisales logró casi 19 votos.

Más de lo mismo, es lo que muchos opinamos. Es igual de malo y perverso el modelo politiquero y no importa que sea Luz Patricia, Luz Piedad o Sandra Paola. Las cosas se hacen bien o no se hacen y en eso yo soy uno de los que me he sentido engañado por el Filósofo y su grupo, porque nos prometieron cosas diferentes y vean en lo que estamos. Ojo, cuestiono el modelo político pero no prejuzgo en este lío de valorización al Alcalde, porque a él le asiste aún, – así esté en la cárcel – la presunción de inocencia. No me alegra nada de esto, pero la estantería se cayó justo cuando la Filosofía quiso acabar con la politiquería, pero lamentablemente fue, totalmente al contrario.

Cuando a la Filosofía la acribilla la politiquería

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